Conocer las doctrinas de la gracia es entender cómo opera la salvación en los cristianos.

Conocer estas doctrinas nos ayuda a entender que los cristianos somos salvos no por creer en un hombre “elegido” ni por pertenecer a determinada iglesia sino por pura gracia de Dios por medio de la fe en Jesucristo.

A continuación presentamos una serie de estudios sobre las Doctrinas de la Gracia expuestos de manera clarísima por el pastor Sugel Michelén. Esperamos Dios nos ayude a entender la belleza de esta relación de Dios con el hombre y a disfrutar una vida completamente firme en la Gracia de Dios. Detalles

Hace unos días tuve la oportunidad de leer a la Doctora Pozos en su columna semanal de Milenio. Como ustedes saben, la hermana Sara es una fiel militante de la Iglesia La Luz del Mundo y una de las principales voceras con que cuenta La Luz del Mundo para los medios de comunicación. A ella, de alguna forma, dirijo los siguientes párrafos.

Llama mi atención, precisamente, su análisis histórico-bíblico sobre el Jubileo. No es un secreto que en estos precisos días la asociación religiosa celebra al oriente de nuestra ciudad, Guadalajara, los cincuenta años de trabajo ininterrumpido del señor Samuel Joaquín Flores al frente de la Iglesia La Luz del Mundo (LLDM).

Es la segunda ocasión que escribo en este blog. Lo he hecho porque conforme a la espada del espíritu –que es la palabra de Dios- es claro para mi que la iglesia La Luz del Mundo, a la que pertenecí por varios años, desde el 1948 se desvió y vino a ser una secta apóstata. Porque la palabra y el espíritu Santo, nos dan testimonio que han torcido las escrituras, al quitarle la honra, gloria, alabanza y adoración que sólo corresponde a Dios. Al anular el sacrificio de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario y el derramamiento de esa sangre preciosa; camino único, excelente y suficiente para que la humanidad pueda recibir arrepentimiento, perdón de pecados, salvación y vida eterna.

Analizando el contexto de la Biblia, muchos han intentado encontrar en las que se consideran profecías numéricas, significados relacionados con hechos pasados, presentes y futuros. Éstas profecías, anunciaron con siglos de exactitud algunos eventos de orden mundial, como la destrucción de Babilonia, la caída de Jerusalén y todos los sucesos relacionados con el nacimiento, vida, muerte y resurrección del Mesías.

Cada año se repite el mismo ritual… El Siervo de Dios llega a las 5 AM al Huerto Getsemaní para la conmemoración del fallecimiento del anterior apóstol, el Hno. Aarón Joaquin. Entra en medio del consabido “Hosana, Hosana Hosaaaanaa”, toma su lugar, ora y pide el canto que cada año se le canta a un muerto: Que Dicha Siente el Alma. He estado en estos rituales tantos años en este mismo lugar y desde que era pequeño, que ya todo es para mi el lugar común, tengo la sensación constante de Déja Vú.

No somos pocos los que sabemos en el fondo del corazón que muchas de las cosas de las que fue acusado el Siervo de Dios son ciertas. Y mas nos constan aquellas que su cuerpo ministerial efectúa con impunidad respaldándose en su “autoridad”. Pero entonces, me dicen mis padres, hermanos y amigos: ¿porqué seguimos aquí?

¿Uno mayor entre los apóstoles?
Veamos un fragmento de la versión oficial de La Luz del Mundo al respecto, tomada de la página de USA y que aparece también en la de Las Vegas:
“…De todos los hombres que Dios ha enviado a la tierra para dirigir a su pueblo, a quienes Cristo llamó Apóstoles, ninguno ha hecho el trabajo del Apóstol de Jesucristo, nuestro hermano Samuel. En su humildad, el Apóstol de Jesucristo siempre ha respetado el trabajo y enseñanza de los otros Apóstoles, pero ciertamente ninguno de ellos –ni siquiera el Apóstol Pablo- logró lo que él ha logrado.

Creo en la Iglesia… en personas que tienen un centro en común llamado Cristo.
No Creo en iglesias que tienen “centros” construidos de ladrillo, y pocas cosas en común.
Creo en la Iglesia que ora unánime con el fin de traer el reino de Dios a la Tierra.
No Creo en las iglesias que oran egoístamente, como si Dios fuera el criado en vez del Señor.

Sea cual fuere el motivo, o motivos que nos hacen alejarnos de lldm, debemos entender una cosa; Dios no tiene culpa de lo que vivimos, Jesucristo NO nos ha fallado, ¡El nos ama y lo que ahora sucede no debe mas que dirigir nuestras vidas hacia ÉL! Pero habemos algunos que tenemos serios resentimientos contra lldm, su líder, sus ministros o sus miembros.