Uno de los aspectos que La Luz del Mundo (LLDM) más ha criticado en el catolicismo durante buena parte de su historia (antes más ahora menos) es, sin lugar a dudas, la acumulación de riquezas y el nepotismo papal.

¿Y porqué decimos que antes más ahora menos? Pues sencillo. Porque hace apenas unas tres décadas el poder económico de la dinastía Joaquín Flores no era lo que es actualmente. En los inicios de la expansión de LLDM, se sufrieron muchas carencias y privaciones, lo cual, con el correr de los años y gracias al fanatismo y grado de idolatría al que se ha llegado han sido superadas.