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Los apóstoles de la mentira y el engaño

Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado;
Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche.
Salmo 1.2-2

No creo que nadie, con una conciencia despierta y un corazón sensible pueda olvidar el dolor, la indignación y la inmensa tristeza en la voz de las Jane Does en la audiencia de sentencia de Naasón. Yo aún no puedo evitar recordarlo a él, de perfil, con la mirada fija hacia otro lado, sin mirar de frente a sus víctimas mientras únicamente parpadeaba. Toda mi vida en La Luz del Mundo pasó por mi mente en unos cuantos momentos, mis primeros estudios de niños, mi bautismo, el coro, la predicación de casa en casa, mi boda, la presentación de mis pequeños, mis oraciones, las “santas cenas” y tantas, tantas cosas. Todas esas cosas que me fueron maravillosas, en un instante se volvieron mi vergüenza.

En la silla de Naasón, la de los escarnecedores, pude ver a Samuel, pude ver a Aarón. Ahí estaban los tres burlándose de mis sentimientos, de los sentimientos de mis abuelos, de mis padres y de mis hermanos, hasta de mis hijos. El inmundo “apóstol” no era capaz de ver a sus víctimas de frente. Tres años pasaron en los que él y sus íntimos pastores se la pasaron externando un discurso de inocencia y honorabilidad para que unos días antes del juicio, repentinamente se declarara culpable. Tres años que estuvieron negando que las víctimas existieran, que las pruebas/evidencias fueran reales; tres años que insistieron que sus derechos habían sido violados y que un complot internacional liderado por la iglesia católica fabricó un caso contra el “ungido”.

Y ahí estaba el execrable mesías luzmundano. Lejos de su apariencia maquillada, con sus trajes caros.; lejos de sus arengas religiosas casi políticas donde gritaba a todo pulmón la falsedad de otros y alardeando su apócrifo apostolado. Ahí estaba sentado, sin poder ver a los ojos de sus víctimas mientras ellas le recordaban cómo las violó, las secuestró, las amenazó y cómo las coercionó para permitir semejantes crímenes.

El hombre malo, el hombre depravado, Anda en perversidad de boca; Guiña de sus ojos, habla con sus pies, Indica con sus dedos; Perversidades hay en su corazón, anda pensando mal en todo tiempo; Enciende rencillas. Por tanto su calamidad vendrá de repente; Súbitamente será quebrantado, y no habrá remedio.

Proverbios 6:12-15

Ahí estaba el inmundo líder pederasta burlándose de sus víctimas y de sus fieles; burlándose de mí, burlándose de la sociedad, de la justicia. Sus abogados –los mejores abogados de todo Estados Unidos expertos en defender depredadores sexuales– lograron llegar a un acuerdo para evitarle una cadena perpetua y la exhibición de toda su podredumbre en un juicio. Aunque parezca lo contrario, fue un gran éxito para el equipo de su defensa. Y Naasón aceptó su culpabilidad, sabiendo que sus fieles (los que realmente le importan) iban a tragarse completo el cuento de que tuvo que aceptar el acuerdo “por el bien de su familia y de su iglesia” pero, sin ser culpable.

Y de un plumazo Naasón borró de la mente de sus adoradores la defensa de tres años: la tan trillada y exigida presunción de inocencia, los slogans de “inocente” y “honorable”, los “no existen víctimas”, los “no existen pruebas/evid por “aceptó el acuerdo pero es inocente”, “inocente como Cristo”, “inocente como Pablo”, “inocente como José”. La gran mayoría de defensores dejaron de defender para pasar al silencio, y algunos, al triunfalismo estúpido, ilógico, sin razón: “a pesar de todo, seguimos fundidos a su elección”.

¿Y su dios? Ese dios al que le estuvieron rogando tres años siguió exactamente como el día de su arresto: en silencio.

Nunca hubo un dios detrás de Naasón, ni delante. Jamás sus oraciones tuvieron efecto en el proceso penal, ni en la fiscalía. Tres años oraron, suplicaron, tres años sacando versículos comparándolo con los mártires bíblicos, para que al final, su David evitara el enfrentamiento con Goliat, su moderno José aceptara un acuerdo de culpabilidad y su flamante cristo evitara la cruz aceptando ser culpable y sobornando a sus acusadores. Tres años de llanto para que al final, Naasón afirmara que aceptó un acuerdo para no sufrir un juicio “injusto”, para evitar “sufrimiento innecesario” y para estar pronto con su iglesia. Palabras en las que en ningún momento expresó que habló con su dios para consultarle sobre su decisión de evitar seguir en prisión por lo que le restaba de vida. Jamás expresó qué parte tuvo su dios que ver en su decisión. Y sus fieles, tragándose sus disertaciones, en donde a veces nombraba a Dios como el director de su vida y a veces ni siquiera se esforzara en mencionarlo. A la lectura de sus palabras, sus fieles solo saben bramar sin pensar, sin analizar, sin razonar; porque la fe en el ídolo los ciega, aunque se gasten en explicaciones para intentar demostrar lo contrario.

Así dice el Señor DIOS: ¡Oigan, pastores de Israel, que sólo se han estado cuidando a sí mismos! ¿No se supone que los pastores cuidan el rebaño? ¡Ustedes se comen el queso, usan la lana y matan a las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño! No fortalecen a la oveja débil, no cuidan de la enferma, ni curan a la que está herida. No van a traer a la que se descarría ni buscan a las perdidas, ¡y hasta a los fuertes[a]los abusaron y los trataron con crueldad! Las han dispersado sin pastor, así que ellas se han convertido en presa de los animales salvajes. Mis ovejas andan descarriadas por los montes y colinas. Han sido dispersadas por toda la faz de la tierra, y nadie las ha ido a buscar. »Así que, pastores, escuchen este mensaje del SEÑOR: Prometo por mí mismo, dice el Señor DIOS, que ustedes, pastores, serán castigados por haber tomado mis ovejas como un botín, por dejarlas sin pastor a merced de los animales salvajes, por ni siquiera haber tratado de ir a buscarlas, por ignorarlas y por cuidarse sólo a sí mismos. 

Ezequiel 34:2-10

Dios nunca estuvo con Naasón, ni antes, ni durante ni al final de estos tres años. Ni lo estará en lo que le resta de vida.

En la audiencia de su sentencia, las voces ahogadas en llanto, en tristeza y en indignación eran el fondo de un criminal que solo parpadeaba, que decidió no mirar a sus víctimas, que pidió que sus abogados lo cubrieran en pantalla lo más posible. Sin un gesto de dolor, sin una pizca de arrepentimiento. Indigno, descarado, frío e indolente. Ese es Naasón, ese es Samuel, ese es Aarón. Esos tres “apóstoles” a quienes creíamos santos y perfectos, con la autoridad para perdonar nuestros pecados. Esos eran los que Dios nos envió para salvarnos, los que levantaban el pan y el vino y ante los cuales caíamos postrados en llanto de arrepentimiento por nuestros pecados. Sí, nosotros éramos esos que saludábamos con un pañuelo blanco porque el blanco representa la pureza, la santidad.

¡Ilusos! Engañados, buscando servir a su dios como nos lo pintaron creyendo que nos ganábamos la salvación haciendo lo que nos pedían, cuando ellos, antes de darnos el vino y después de despedirnos de una reunión tan “espiritual”, cometían en lo secreto crímenes innombrables ayudados por sus asistentes e íntimos ministros.

¡Cuánta vergüenza sentí al ver a Naasón cobarde y tan desvergonzado evadiendo a las Janes Does y saber que ahí mismo en la corte estaban los ministros que le ayudaron a cometer esos despreciables crímenes!

Naasón Joaquín mientras sus víctimas le reclaman con lujo de detalles cómo abusó de ellas.,

¿Ese fue el “apóstol” del que dije que daría mi vida si fuese necesario?, ¿ese era el valiente guerrero, el paladín, el general, general de los ejércitos en orden de Israel? ¿Esa piltrafa humana sin honor, sin valor, sin vergüenza? ¿Ese cobarde y despreciable hombre que no podía mirar de frente a sus acusadoras era mi líder, mi guía espiritual? Sí, desafortunadamente sí.

Pero no todo termina ahí. Esas tres o cuatro horas de testimonios, Naasón representaba a los ministros que nos robaron, a los que abusaron de nuestras hijas e hijos; a esos pastores que nos pidieron callar delitos para no “entristecer a su siervo”, a esos que abusaron de su autoridad y dividieron nuestras familias. Los que nos segregaron por “apóstatas” de todos ellos. Naasón demostró en la audiencia la FALSEDAD de la fe que enseña, todo es FALSO: las bonitas frases de santidad, la llamada a la oración, las “bendiciones” que se nos da en las reuniones, el bautismo, los avivamientos. Todo, todo lo que se hace en los cultos luzmundanos, es la versión de estos tres execrables líderes religiosos.

Y nada tuvo nunca valor. No hubo perdón en mi bautismo, no fui “sellado” por el Espíritu Santo, Dios no presidió mi boda ni Cristo estuvo ahí cuando estuve frente a Samuel o a Naasón esperando mi perdón. ¡Cómo podría estarlo si ellos usurpaban en mi corazón su lugar como INTERCESOR! ¿Cómo pudo haber estado Dios en mi bautismo si la Biblia que lo enseña era “palabra MUERTA” y el perdón de mis pecados dependía de creer en un FALSO apóstol? ¿Cómo pudo Jesús haber recibido mis alabanzas si en esas alabanzas estaban Samuel o Naasón, UN ÍDOLO?

Sea que vistas de largo, sea que digas “La Paz del Señor”, sea que cantes sin instrumentos o que debas acudir a Guadalajara a tomar la “Santa Cena”, sea que debas presentar a tus hijos a los catorce años, sea que creas que la oración debe ser de rodillas o que debas construir templos gigantes y que debas “honrar” con alabanzas, con dinero y con sexo al “apóstol” todo, todo ha sido confeccionado, diseñado y formado por estos tres hombres criminales ¿para qué? Para VENDÉRTELO como una revelación divina, porque nos dijeron, “Dios me llamó, y me envió a ti para que dijera cuál es Su Voluntad”. Y lamentablemente, desafortunadamente, DESGRACIADAMENTE, se los creímos. Y ellos han vivido por generaciones a costa nuestra, violando cada mandamiento que nos obligaron a obedecer para “agradar a Dios” en un evangelio que no vivifica, sino que ASESINA el alma.

Ese día de la audiencia me pregunté y me recriminé ¿cómo pude creer en alguien así? ¿Cómo pude haber creído en algún momento que personas como Naasón o Samuel me guiarían al cielo? ¿Cómo pude haber dejado oportunidades de vida por falsas enseñanzas de personas tan despreciables como Naasón? Negar las pruebas/evidencias, negar los testimonios de las víctimas, negar lo que vivimos como miembros, las mentiras que nos constan, los delitos de los pastores, NEGAR la BIBLIA cuando nos advirtieron de hombres y mujeres capaces de tanta aberración, raya en la estupidez. ¿Cómo pude dejar a mis hijos asistir a sus reuniones donde les enseñaban a adorar a alguien de corazón tan putrefacto? ¿Cómo?

¡Hermanos! ¡Mientras nosotros suplicábamos con llantos y gritos al cielo por nuestro perdón, ellos abusaban sexualmente de niños! Y luego de cometer sus delitos, salían al templo con grandes honores flanqueados por el sonido de sus trompetas. Exactamente como la mujer adúltera de Proverbios 30:19, habiendo comido, se limpiaban la boca y decía: “No he hecho nada malo”. Así hicieron Aarón y Samuel, y así fue ese despreciable monstruo que estaba sentado frente a las Jane Does, INDOLENTE, sin mostrar arrepentimiento, sin verlas a los ojos, sin conmoverse por el llanto ni el quebrado de su voz, haciendo honor al significado de su nombre: Encantador de SERPIENTES, hechicero.

Siento vergüenza. Vergüenza de que me pregunten si fui de La Luz del Mundo o si creí alguna vez en sus líderes. Siento dolor por haberme dejado engañar, siento tristeza por las horas que di, por mi sinceridad vertida en cada oración. Me afrentan las palabras que prediqué en nombre de estos tres criminales mal disfrazados de apóstoles y por cada centavo que les di de cualquier manera. Pero siento más tristeza por la gente engañada que sigue ahí, por mi familia, por los niños, por lo triste de su situación, porque yo fui como la mayoría de ellos.

Pero soy un creyente.

La podredumbre de ese hombre vestido de naranja no es tan grande como para aniquilar mi fe. Oro hoy por todas las Jane Does y a los John Does que hay en el mundo, por todas la víctimas de Aarón, de Samuel o de Naasón. Donde quiera que estén espero que hallen consuelo, que Dios las guíe, que les de esperanza. Jamás podré expresarles mi admiración y jamás conoceré sus rostros ni sus vidas, pero al Dios en el que he creído he pedido que haga todo lo posible por darles paz, esperanza. Y no soy el único, hoy más que nunca estamos conscientes de que no están solas ni solos y jamás lo estarán.

Ahora, libre de esas cadenas espirituales quiero que mis cadenas se transformen en palabras, en mensajes, en letras que viajen por el ciber espacio, o de boca en boca, de persona en persona. Quiero que mi tiempo dedicado en otro tiempo a la idolatría, sea dedicado a hablar de lo vivido en la secta, para que otros abran los ojos, para que otros hallen consuelo, para que busquen su paz, para que encuentren la libertad. Que mis labios encuentren el perdón hablando ahora de Dios, de su amor, de la felicidad que hay más allá de las fronteras luzmundanas.

Y si alguno ha logrado ser libre por mi labor, aunque jamás lo sepa, me consideraré el ser más bendecido de la Tierra por haber sido un medio para ello, porque hice todo lo que estuvo en mis manos para nadie vuelva a pasar por algo así en la mal llamada Iglesia La Luz del Mundo.

Dios les bendiga.

Atentamente:
Daniel Múñez

  • Zacarias Blanco de la Barra
    24 junio, 2022 at 18:45

    Desde niños se nos inculca a sentir esa “necesidad” de tener una protección sobrenatural. En realidad no lo entendemos, sin embargo, crecemos con esa idea.
    La necesidad e ignorancia, son un caldo de cultivo propicio para que estos execrables seres encuentren un medio idóneo para reproducirse. Qué tristeza pero, poco a poco, hay que tener paciencia, estoy seguro de que ellos han cruzado la línea de NO retorno y, muchas personas abrirán los ojos. El resto, que son la mayoría, seguirá en esa falacia por el temor de enfrentar la vida ellos mismos, creyendo en seres de esta clase que, se supone, te representan ante una supuesta deidad; al final es más cómodo.
    A nadie le interesa la verdad, sobre todo cuando esta te sacará de esa zona de confort en la que siempre has estado

  • Daniel Muñez
    25 junio, 2022 at 10:45

    Gracias Zacarías.

    Estamos de acuerdo contigo.

    En las SECTAS es fácil ser presa de la tentación de no ser responsables de los actos que se cometen.

    Siempre es mejor tener un perdonador con el que se hace un contrato, a cambio del perdón, una sumisión.

    Y así es en LLDM.

  • Scott Ogle
    25 junio, 2022 at 11:00

    Despite some of America’s closed religious societies committing on-going felony crimes against their members, law enforcement casts a blind eye toward any church.

    Local, State, and especially Federal law enforcement refuse to regulate any church at all due to concerns of having to enforce the same laws with other churches who also violate U.S. and most other countries’ religious exempt tax free status by accepting gifts in excess of “inconsequential” value.

    https://www.irs.gov/pub/irs-tege/How%20to%20Lose%20Your%20Tax%20Exempt%20Status.pdf

    Enabling religious cult societies, through a failure to enforce, who hurt children, very similar to David Koresh, and Warren Jeffs’ FLDS, in our own neighborhoods has always been wrong.

    Operating under a cover of censorship, leaders of Light of the World Church / Iglesia La Luz Del Mundo (LLDM) prohibit exposure of underage sexual molestation, by choosing targets from third generational, single mother families.

    Between law enforcement’s reluctance to enforce, and America’s religious cults’ own censorship, victims don’t stand a chance.

    Voiceless victims are silenced by some of America’s closed religious societies committing on-going felony crimes against their members, very similar to David Koresh, and Warren Jeffs’ FLDS, in our own neighborhoods.

    Google: Light of the World Church, and your hometown, to see how close you live to religious rapes by preachers preying on poor people by literally and financially raping members. I did the only thing a lawyer has an obligation to do with knowledge of on-going criminal activity.

    Questioning authority has become illegal. At least, you can’t “annoy someone” more than once through electronic communications in Texas without violating the law.

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