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Siete años de maldición

Entonces irán las ciudades de Judá y los habitantes de Jerusalén, y clamarán a los dioses a quienes queman incienso,
pero ellos ciertamente no podrán salvarlos en la hora de su aflicción.

Jeremías 11.12


Por Martín Lutero

Estamos a solo unos días de que La Luz del Mundo celebre 7 años de aquel teatro “La Manifestación”, montado por la familia Joaquín y Herem, el grupo de ministros INCONDICIONALES de Samuel liderados por el pastor Gilberto García.

En aquel diciembre de 2014, los administradores y colaboradores de este blog reseñábamos evento tras evento los sucesos que se estaban llevando en la Hermosa Provincia; informábamos a todos nuestros lectores luzmundanos, exluzmundanos y personas que estaban interesadas en conocer nuestra versión de los hechos. Todos ellos, impresionantemente sumaron más del millón de visitas en un solo día. Los miembros de otras religiones, personas expertas en religión, investigadores y fieles de la misma secta estaban sumamente interesados en cómo iba a ser el “llamamiento” del nuevo líder del luzmundanismo, que en aquel entonces contaba con fieles en más de 40 países.

Aquella fría madrugada del 14 de diciembre un ministro de confianza nos alertó sobre la hora que posiblemente se llevaría a cabo el evento en la que Dios, habría “de manifestar” a su nuevo “escogido”, por eso no sufrimos tanto la vigilia como otros. Aunque ya sabíamos que el candidato preferencial era Naasón, aún pensábamos que nos podríamos llevar una sorpresa. Pero no fue así.

Pocos minutos antes de las 3 de la mañana, el pastor tras el trono de la Hermosa Provincia que presidiera largas reuniones con el grupo de ministros incondicionales en el sótano del Templo Sede, fue el indicado para “manifestar” la “decisión de Dios para con su pueblo”. Sí, Gilberto García Granados; en un burdo y precario acto “manifestador” pronunció las siguientes palabras después de narrar el sueño que “alguien” tuvo:

“Naasón, es mi escogido”.

Gilberto García proclamando a Naas´ón como el nuevo “apóstol”

La otra parte de la historia, ya la sabemos.

Unos días antes, los colaboradores y administradores de este blog nos preguntamos: “¿Y si Naasón corrigiera la idolatría que Samuel desarrolló en su administración? ¿Sería posible que Dios de alguna forma, por amor a la sinceridad de las almas, lo guiara para que La Luz del Mundo se volviera una iglesia cristocéntrica (cosa que nunca fue)? ¿Regresaríamos los que salimos de la secta, a perseverar en la iglesia de ser así? Estas, fueron preguntas realmente esperanzadoras porque, hay que reconocerlo, todo es posible en este mundo; si en el antiguo Egipto hubo un faraón Akenatón que guiando a una de las civilizaciones más idolátricas de la historia eliminó la adoración a muchos dioses para adorar a uno, ¿por qué no habría de poder pasar en una pequeña asociación religiosa como LLDM? Nuestra respuesta fue un: “posiblemente”, aunque sabíamos que eso era una remota posibilidad entre millones.

Pero no fue así. Descaradamente Naasón desde su primer discurso como “apóstol” dejó claro que “la casa de Samuel estaba segura” y añadió, “no solo la casa material, (su prioridad) sino también la casa espiritual (la iglesia)”. Y de inmediato la multitud se volcó en muestras de honra y adoración a su persona exactamente como lo hacían apenas hace unos minutos hacia Samuel, cuyo cuerpo aún estaba presente descomponiéndose sobre el altar, ocultado a la vista de la iglesia por unas cortinas negras. Y desde que tomó el lugar físico que solo su padre ocupada para presidir los cultos (el trono de la Hermosa Provincia) y hasta que entró a la Casa Grande permitió todos los actos de adoración que su padre recibía para después de despedirse desde el balcón, exactamente como lo hacía su progenitor. Y no faltaron quienes comenzaran a hacer sonar el grito que se volvió unísono en las calles que rodeaban el edificio donde Naasón se encontraba:

¡Somos de Naasón Joaquín! ¡Somos de Naasón Joaquín!

El dios había muerto. ¡Viva el DIOS!

Así se reinició la historia. Lo que siguió al medio día de ese día 14 no se ha detenido en siete años y no podemos encontrar otra palabra que lo describa o lo resuma de la mejor manera que la siguiente: IDOLATRÍA.

Naasón ya tenía preparado su escudo para suplir el de su papá. Los coros de inmediato cambiaron el nombre de Samuel en los himnos por el de Naasón, aunque no rimaran y la métrica se viera gravemente afectada. Los compositores de alabanzas a Naasón comenzaron una competencia que ha llenado de himnos idolátricos las libretas corales y los cultos luzmundanos. La imagen física, el perfil, el logo, las frases del nuevo “apóstol” llenan los templos, algunos, hasta lograr una composición arquitectónicamente grotesca barroca-naasoniana. Naasón en los cantos, Naasón en el altar, Naasón en las plegarias, Naasón en las prédicas, Naasón en la Biblia, Naasón, Naasón ¡Naasón!

El omnipresente, omnisapiente, el omnipotente Naasón. El Redentor, la Torre Fuerte, el Santo de Israel, el intercesor y mediador. El Salvador Naasón. Todo, todo originado por sus más leales ministros y promovido por su aparato de publicidad perfectamente aceitado: Berea Internacional. Así nació el Naasonismo desarrollado por siete años.

Siete años que se suman a los 50 logrados por Samuel durante su administración y que se caracterizaron por la expansión internacional y la conformación de las doctrinas que permiten que Naasón sea el TODO de La Luz del Mundo, la verdadera herencia de su padre: la IDOLATRÍA, eso que la psicología llama CULTO al LÍDER. Siete años de idolatría (así lo llama la Biblia), siete años de MALDICIÓN.

Siete años que La Luz del Mundo se aleja de quienes dice tanto adorar y servir: de Dios el Padre y de Jesucristo. Siete años en que Naasón ha usurpado el lugar del Cristo como Mediador y Salvador, ridiculizando el Sacrificio de Cristo, atentando contra la salvación de los que han puesto la fe sincera de sus corazones en sus manos. Siete años que ha recibido honra y culto que solo pertenecen al Mesías, a quien niegan y rechazan como DIOS pero, de quien toman ejemplo para adorar a Naasón quien al final, se queda con la honra y gloria que solo pertenece a la DIVINIDAD. Siete años de burlarse de la Biblia, de sostenerla con la punta de los dedos menospreciándola y llamándola “LETRA MUERTA”. Siete años de acercar cada vez más y más a los hermanos al culto idolátrico de una persona, alejándolos del verdadero Dios y condenando a las almas al infierno, porque bien dijo el verdadero apóstol Pablo:

¿Qué digo, pues? ¿Que el ídolo es algo, o que sea algo lo que se sacrifica a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios.

1 de Corintios 10:19

Siete años de los cuales, dos ha colmado de VERGÜENZA a sus fieles los actos indebidos, penados por la ley cometidos en secrecía y que lo mantienen preso en espera de JUICIO.

Dios es amor, es cierto, y no quiere que nadie se pierda, contando por supuesto a todos los que dicen adorarle en La Luz del Mundo. Él quiere que todos lleguen al conocimiento de la verdad y tenga VIDA. Pero también es cierto que si algo abomina el Señor, es la IDOLATRÍA. La idolatría es aborrecida por Dios porque llama a la verdad, mentira, porque llama mentiroso a Dios, porque el ídolo toma el lugar de él, usurpa sus atributos, porque lo aleja del corazón del hombre dejándolo vacío. Porque la idolatría aniquila el sentido racional y de conciencia del ser humano esclavizándolo.

Por qué Dios abomina la IDOLATRÍA

La idolatría es un artilugio diabólico para alejar al hombre de su Creador. Es precisamente Satanás quien se recocija al ver los resultados de su obra, al observar con agrado cómo el ser humano se rebaja a adorar lo que no es Dios por naturaleza (Gálatas 4:8) y comete actos que lo separan de Dios. En algún momento de nuestras vidas, nosotros, los colaborares de de este blog llegamos a pensar que podíamos seguir adorando a Dios en La Luz del Mundo ignorando los actos de adoración a la persona de Samuel o Naasón, pero estábamos equivocados, pues cuando ya se tiene conciencia de lo que Dios quiere de nosotros, lo que ama y lo que aborrece no podemos servirle a Él y a un ídolo (cualquiera que sea) en la misma mesa. por la razón que el Espíritu Santo en un Apóstol nos revela:

No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.

1 de Corintios 10:19

Cuando estamos en un templo de La Luz del Mundo adorando a Dios (según nosotros), y al mismo tiempo cantamos a Naasón dándole gracias por “todo lo que NO da”, Dios NO está presente, Jesucristo NO está en la reunión aunque pronunciemos Su Nombre y no solo NO recibe nuestra ofrenda, todo lo que hacemos únicamente sirve para ofenderlo y nuestro sacrificio de “adoración” es peor que trapos de inmundicia (Isaías 64:6), por muy bonitos y sentimentales que nos salga. ¡No! Dios no admite ningún ídolo en su adoración, adorarle junto a otro dios, le es ABOMINACIÓN.

No por nada, Dios derribó la estatua del dios falso Dagón de los filisteos que pusieron frente al arca, decapitándole y cortándole sus manos:

Y volviéndose a levantar de mañana el siguiente día, he aquí que Dagón había caído postrado en tierra delante del arca de Jehová; y la cabeza de Dagón y las dos palmas de sus manos estaban cortadas sobre el umbral, habiéndole quedado a Dagón el tronco solamente.

1 de Samuel 5:4

Dios aborrece al ídolo porque abomina la IDOLATRÍA

Si La Luz del Mundo fuera una iglesia cristiana, no tendría nada que celebrar, ¡al contrario! Debería sentir remordimiento por ofender a Dios, por haber puesto a otro Mediador y Salvador en lugar del Cristo. Debería tomar los escudos de Naasón y destruirlos en una hoguera, pulverizarlos hasta dejarlos en nada, debería organizarse para derribar los altares donde se encuentra su nombre, encender piras gigantes para echar a arder los himnarios que llevan su nombre, los velos que cubren las cabezas de las mujeres con sus iniciales, las fotos gigantes que enmarcan las salas de sus casas y convocar URGENTEMENTE a SANTIDAD.

Lo que tienen que hacer es derribar los altares paganos de ellos, destruir por completo las piedras y los troncos a los que ellos rinden culto, y quemar sus ídolos.

Deuteronomio 7:5

En lugar de poner adornos estrafalarios alejándose más de Jesucristo, en este aniversario debería LLDM quitar de su corazón todo rastro de esos ídolos que mal llamaron apóstoles y a quienes confiaron la salvación de sus almas eternas para después, de un gran arrepentimiento, aceptar a Jesús como su único Mediador y Salvador, (sin co-intercesores ni co-salvadores) y prometerle jamás volver a poner su vista en hombre alguno, permitiendo al Espíritu Santo dirigir sus pasos, posibilitándole que éste haga su trabajo en estos tiempos, tal y como lo indica el Plan de Salvación.

Siete años de alejarse de Dios

No hermana Sara Pozos, ¡no hermanos de La Luz del Mundo! No son siete años de “consolación y prosperidad”, son siete años de maldición y vergüenza, maldición por la idolatría y vergüenza por los poco más de dos años desde que Dios ha puesto a su ídolo en prisión evidenciando su imperfección y su carnalidad, hastiado de observar cómo un solo hombre aleja a las almas de Él usurpando la gloria, honra y poder que le pertenece.

Más no todo está perdido, el idólatra tiene oportunidad de corregir sus pasos, la misma Biblia nos dice que algunos de los Corintios lo eran:

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados…

1 de Corintios 6:9

Pero no es suficiente con destruir al ídolo, hay que huir de él. Sí, pero con dirección a Jesucristo, “acercándonos con confianza al trono de Gracia para que recibamos misericordia y hallemos gracia para la ayuda oportuna”, (Hebreos 4:16). También dice, “Acercaos a Dios y Él se acercará a vosotros, limpiad vuestras manos pecadores”, (Santiago 4:8).

De tal manera hermano de LLDM, que, si decides destruir al ídolo en tu corazón, no tengas miedo, no te quedarás solo, no andarás vagando como te han asegurado ni terminarás tirado en las calles como te lo prometieron, la promesa de Dios es cierta, Él no miente y su promesa es fiel:

Me buscaréis y me encontraréis cuando me busquéis de todo corazón.

Jeremías 29:13

Si has decidido destruir al ídolo en tu corazón, derrumbar sus altares y buscar al Dios verdadero, no tardes, porque Él ya te está esperando con los brazos abiertos.

Dios te bendiga.

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