Paganismo idolátrico en LLDM


“Destruiré vuestros lugares altos, y derribaré vuestras imágenes, y pondré vuestros cuerpos muertos sobre los cuerpos muertos de vuestros ídolos, y mi alma os abominará”. Levítico 26:30

Por Nathán Adoniram

Tristeza. En una sola palabra se puede describir lo que en esta semana pudimos ver de amigos, parientes y familiares cercanos que aún militan en la Luz del Mundo.

Parece que, aunque por muchos años hicimos cosas semejantes, ahora que demos dejado de practicarlas se nos antojan ajenas, extrañas e indignantes. Lo que en un tiempo nos fue inefable, ahora lo vemos como realmente es: como basura. Espero no ofender a los hermanos sinceros de La Luz del Mundo. Pero así es ahora.

Unos días antes al día del cumpleaños de Naasón, nos compartieron una noticia sobre que “habrá luna de flores y lluvia de meteoritos el próximo 7 de mayo” . Y para no variar, tenía que ser el mismo ministro asqueroso de siempre dando la noticia: el infame Carlos Montemayor, dejando sutilmente que los luzmundanos relacionaran el hecho astronómico con el cumpleaños de su líder. Sí, el mismo ministro que dijo que California temblaba por que ahí se tenía preso a Naasón, o que la pandemia del Coronavirus era castigo divino por la misma razón.

No tardaron los naasonitas fanáticos en secundar la idea de este insensato ministro.
Arrobados por una inspiradora superstición, una de ellas comentó:

“El universo entero sabe que hace más de 50 años nació el salvador del mundo”.

El día siguiente, la locura. Muy de mañana mi familia me compartió por Facebook otras imágenes de en las que se pueden apreciar a mis hermanos solos o en familia, a lado o flanqueando una mesita forrada con mantel blanco o azul, globos haciendo un marco en el muro, un pastel sobre la mesa, velas en él y una imagen de Naasón en el centro de regular tamaño. Me dio mucha tristeza. Mucha. Pueden decir lo que sea, pero eso es un altar.

Es mi familia; no pude menos que contener un sollozo, pensar para mis adentros, orar por ellos: “Señor, ¿hasta cuándo los sacarás de esa miseria?”

Mis abuelos, mis padres, todos ellos salieron de la Iglesia Católica por la comprensión espiritual de haber dejado la idolatría y ahora, cuando veo esas imágenes de tantas personas que pusieron su mantel, su letrero y su foto; algunas hermanas hasta cubiertas sus cabezas. Oraron, cantaron himnos o canciones, cada quien a su manera, a su alcance; pero todos con la finalidad de celebrar al ídolo, de ofrendarle un pastel, de dedicarle una parte de su casa, que obviamente representa un sitio en su corazón.

Por unos momentos los que colaboramos en este sitio pensamos que el disfraz pandémico luzmundano reciente, no les permitiría cometer ciertos exabruptos fanáticos que los hicieran quedar mal al celebrar el cumpleaños de Naasón. El jueves en la de cinco fueron bastante discretos, igual en la dominical a pesar de la extensa carta “enviada” por el festejado. Ya en el servicio se soltaron las alabanzas para agradecer al “apóstol”, la vida, la fe y la salvación.

El 7 de mayo es la NAVIDAD del luzmundanismo

Pero los altares fueron la novedad de este año. Ahí estaban en la casa del pueblo luzmundano, parecía un altar de muertos para un dios vivo. Recordemos, -y no estamos mintiendo ni estamos mal comprendiendo- el “apóstol” en turno es el Salvador del mundo. No por nada le cantan himnos como si fuera la Navidad. Y para publicitar y justificar el acontecimiento usan versículos bíblicos que fueron escritos para anunciar el nacimiento de Jesucristo. Para los de LLDM Naasón es Salvador, Redentor, Roca, Intercesor entre otros atributos de Jesucristo; de ahí que sea tan importante celebrar su nacimiento. Herejía de perdición para los cristianos de estos tiempos, pues para nosotros, sólo hay un Jesucristo, y nadie puede suplirle. Para Naasón los altares, los himnos de Navidad. De hecho, no son pocos los ministros que enseñan que es mejor celebrar el nacimiento de Naasón que el de Jesús.

Para el luzmundanismo, el 7 de mayo de hace 51 años nació otro Cristo, el Jesús de estos tiempos. No lo van a reconocer pero esa es la suma de todo. Le cantan himnos como si de Navidad se tratara, esperan milagros del cielo como se esperó la estrella de Belén, ahora le ponen altares en un lugar dedicado a su nombre en las casas; le ponen velas, globos y le cantan como si Naasón pudiera dejar la cárcel de forma espiritual y estar presente, oír los cantos y como en la creencia de día de muertos mexicana, venir en espíritu a comer la ofrenda. De ahí la tristeza que me embarga al ver a mis familiares cada día más presos de esas cadenas de oscuridad. Hablan de Dios y de Naasón, pero han hecho a un lado al único y verdadero fundamento del cristianismo, esto es, a Cristo Jesús. 1a Corintios 3:11

Este suceso de los altares, me hizo recodar aquella película de nombre “La otra Conquista”, película mexicana filmada en 1998. En una mesoamérica pagana, conquistada por una cultura que se decía “civilizada” que llegó y conquistó por la fuerza, y por la misma fuerza impuso su religión. Hay una escena muy particular en la película, aparecen los españoles caminando por veredas cargando una escultura cubierta por telas blancas, a lo lejos, se oyen los tambores que anuncian una ceremonia pagana mexica en la que seguramente habrá algún sacrificio humano. Los españoles apresuran el paso y descubren el sitio. Se espantan ante el sacrificio pagano. Asesinan varios indígenas horrorizados por la muerte de una doncella, destruyen el ídolo de piedra por considerarlo falso y sobre ese mismo altar erigen la estatua que traían sobre sus hombros y la despojan de sus telas, es “la virgen María, la madre de dios“, le dice un sacerdote a un índigena mientras quiere contagiarle el éxtasis que la muñeca le provoca. Ahora ya no está el ídolo de la diosa madre mexica, ahora está la muñeca de la diosa madre española católica. Lo único que cambia es el material con el que está hecho el ídolo, lo demás, es exactamente lo mismo. Así inicia la adoración a los nuevos dioses que trajeron los conquistadores “civilizados”.

El escudo de Naasón que satura los templos, suple al ayate, suple a la estatua de oro, de piedra o de metal.

Esa es la historia de La Luz del Mundo. Un día, Eusebio se levanta contra los que adoran a los que por naturaleza no son dioses. “¡No son dioses los que se hacen con las manos!” gritaba fuera de algunos templos católicos en Guadalajara. Y pasó su vida arrebatando de la “idolatría católica” a todos los que comenzaron a formar su naciente iglesia. ¿Y para qué?

Con denuedo convenció a los católicos a dejar la adoración a la Tonatnzin o Virgen de Guadalupe; invitó a destruir las esculturas, las medallas que los nuevos hermanos cargaban en sus cuellos, les instó a quitar los altares de sus casas, los “monos”, los santos patronos y desecharon la cruz. Pero también comenzó al mismo tiempo a levantar un altar, un templo para él como “elegido, mensajero y salvador” en cada corazón de cada uno sus seguidores.

El católico convertido a La Luz del Mundo, deja de adorar a la Virgen y a la Trinidad, para adorar a Naasón en una Trinidad donde él toma el lugar de Dios, el Hijo, y el Espíritu Santo. El cristiano convertido a La Luz del Mundo abandoda al Dios Verdadero.

Ha pasado casi un siglo de que Aarón comenzara su Luz del Mundo con católicos que él mismo convenció de salirse de su iglesia para practicar una fe “verdadera” lejos de la idolatría. Pero, ¿qué ha pasado? Lo único que cambió fue el ídolo, porque dejaron de venerar a la Virgen de Guadalupe, a la de San Juan de los Lagos por ejemplo, pero comenzaron a venerar progresivamente al “apóstol”, al “siervo del Señor”.

Hoy por hoy, el escudo de Naasón que satura los templos, suple al ayate, suple a la estatua de oro, de piedra o de metal.

El adorador se conmueve ante la evocación que le generan las iniciales. En casa se puede poner hasta una foto, le inspira, le comunica a su salvador, a su benefactor, a su dador de vida. Los himnos a Naasón los transportan, los elevan, los hacen sentir uno con su dios.

Esto no terminará, la idolatría en La Luz del Mundo es una bola de nieve que no se detendrá por la misma naturaleza idolátrica del ser humano. Y, aunque nos de tristeza, nosotros los que hemos despertado al cristianismo verdadero, debemos recordar las palabras sabias del libro de Baruc:


Cuando veáis, detrás y delante de ellos la turba que los adora (a los dioses de Babilonia), decid en vuestro corazón: “Oh Señor, a Ti se ha de adorar.”

Baruc 6:5

No me quiero despedir para hacer una atenta invitación a los que estén interesados en hacerse miembros de La Luz del Mundo, a que constaten lo que aquí compartimos. Por favor, asistan a sus templos, acudan a sus cultos, verifiquen por ustedes mismos si hablamos con verdad. Pero antes y después, escudriñen las Escrituras como hacían los de Berea:

Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.

Hechos 17:10

Piensa antes de cambiarte de una religión cristiana a La Luz del Mundo. No sea que estés cambiando la adoración del Dios Verdadero, por uno falso. Y mientras, invito a los cristianos del mundo a seguir orando por los fieles de sectas como la que trata este blog, recuerden que Dios quiere que “todos lleguen al conocimiento de la verdad” 1a de Timoteo 2:4

Sí, hasta los de La Luz del Mundo.

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