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El discurso de odio en La Luz del Mundo

Por: Moisés de La Fuente

El burro hablando de orejas.

Refrán popular

Como la mayoría sabe, y si no lo sabe aquí se los informo, La Luz del Mundo se considera ser “la única iglesia fundada por Jesucristo” en el primer siglo. Sus doctrinas enseñan que fuera de ella “no existe salvación”. Por lo tanto, los que no tengan su credencial vigente al partir de este mundo, irremediablemente irán al infierno. El paquete de salvación incluye que todo creyente debe aceptar y creer que en el líder de la iglesia, un hombre de la familia mexicana de apellido Joaquín considerado por sus fieles “apóstol de Jesucristo” en estricto sentido bíblico.

Cómo nace el sentido de pertenencia en la Luz del Mundo

Desde sus inicios, ya separados de la Iglesia Evangélica Cristiana Espiritual (IECE), Aarón Joaquín -el fundador- junto con sus colaboradores, comenzó a definir las doctrinas que poco a poco darían cohesión y sentido de pertenencia a los nuevos conversos: un enviado de Dios, único receptáculo de Su revelación para restaurar la iglesia cristiana exactamente como lo fue en tiempos bíblicos. Doctrinas que legitimizan a los creyentes como escogidos por el Creador para ser practicantes de Su pensamiento. Eso en sí mismo da un sentido de pertenencia. Los fieles ahora son una nación especial, un pueblo con leyes únicas, escogidos de entre todos los pueblos del mundo para ser un linaje escogido como lo fue Israel según la Biblia.

Sentido de pertenencia fundamentado en la discriminación y el discurso de odio

Aarón unió a sus primeros creyentes en esta inteligente distinción: “No somos como los demás, somos especiales. Dios nos ha escogido de entre todos para ser sus hijos, para practicar la verdad, para ser real sacerdocio, para no deambular en las tinieblas”. En su tiempo, los primeros creyentes eran pobres, sin carreras profesionales, la gran mayoría sin educación y sin representación social alguna.

Pero el sentido de pertenencia a un “pueblo elegido” al mismo tiempo se alimentaba de otro discurso que ratificaba y fortalecía el primero: el discurso de odio. Un discurso lleno de discriminación, de intolerancia, racismo espiritual y de total irrespeto por los derechos religiosos de los demás:

“Nosotros no somos como los idólatras, no somos ignorantes. No somos como los que tienen una carrera y tienen conocimiento del mundo, pero se hincan ante una imagen, un palo una escultura. No somos de esos que creen en la mona, en los miserables trapos sucios. Nosotros (los LLDM) hemos sido rescatados de la podredumbre, de la inmundicia, de la porquería en que se encuentran las demás iglesias que no son de Dios y que caminan a la condenación eterna.”

De hecho, existe una grabación en que el mismo Aarón Joaquín expresa que preferiría ser un puerco, antes de volver a ser (católico) romano.
Te lo compartimos a continuación:

En las primeras décadas de 1900, LLDM no era la única iglesia distinta a la católica que existía en el país. ya existía la IECE, -de donde salió Aarón- también estaba en funciones la Iglesia Apostólica de la Fe en Cristo Jesús, varias iglesias protestantes como la Presbiteriana, Bautistas y Metodistas,algunos movimientos restauracionistas los Testigos de Jehová, Mormones y Adventistas entre otros.

La iglesia recién formada por hermanos de tan bajo estrato social, discriminados por su fe y su pobreza en un mundo en su mayoría católico, necesitaba un discurso que le diera cohesión, que legitimara su decisión de abandonar otras confesiones, que definiera su idiosincrasia y fortaleciera sus lazos de unión espiritual. el discurso de odio fue un elemento recurrente y poderoso.

Discriminación contra discriminación. Sentimiento de ser y sentirse un pueblo especial, de una raza espiritualmente superior para contrarrestar el sentimiento ocasionado por el desprecio de los que contaban con recursos, con una posición relevante en la sociedad y conocimiento “humano”.

A partir de ese entonces, los cultos-arengas de los hermanos aaronitas se vieron plenos de ese discurso: “Alabemos a Dios, Él sí nos oye, no como a los que adoran ídolos, a esos monos”, “No somos como los que andan en tinieblas”, “hombres, mujeres con mentes depravadas, con la mente cegada”, “nosotros no debemos pisar sus sinagogas” (antes en lldm se llamaba así a los templos católicos), “sus templos son cuevas de demonios. El papa es la Bestia del apocalipsis, el Vaticano es el asiento de la Bestia y con él todos sus sacerdotes”. “Todas las iglesias son obra de Satanás y son caminos de muerte y condenación”.

Palabras más, muchas más, palabras menos, y no tan menos. Discriminación espiritual contra discriminación social, intolerancia religiosa contra intolerancia religiosa y discurso de odio contra discurso de odio. Discurso que fortalecía y daba cohesión al nuevo grupo de creyentes llamado La Luz del Mundo.

El mismo Aarón se paró algunas veces frente a los templos católicos para hacer evidente la idolatría católica. Acciones que actualmente los naasonitas no soportan que alguien haga sobre su propia fe.
Un ejemplo, mayo de 2019 en Bellas Artes:

Los “falsos”

De hecho, el carácter luzmundano en general es burlón. De eso pueden dar testimonio los miembros de las demás iglesias que han entrado en debate con los fieles de ella. La Luz del Mundo llama a todos los que no son LLDM “falsos”. “Ahí llegó un falso”, “vamos a tener una plática con los falsos”, “un falsillo vino a predicarme y yo lo vencí con la doctrina”. “Nosotros tenemos la verdad, los demás solo predican herejías de perdición, son falsos”, “el papa es falso, las monjas falsas, los curas son falsos, todas las religiones son falsas, pero nosotros, tenemos la verdad ¿o no mis hermanos?”.

Durante décadas los fieles luzmundanos fuimos enseñados a ser burlones con los “falsos”. A presumir de fuertes argumentos para vencer a los “mentirosos”. Las religiones que se veían atacadas por La Luz del Mundo conocieron así el carácter burlón y grotesco de los sajofitas (seguidores de Samuel Joaquín). Sin pudor entraban a templos en grupos sin ser invitados, sólo para hacer alarde de su supremacía bíblica (aunque sólo fueran unos cuantos argumentos sin fundamento bíblico expresados con muchas falacias en tono burlón).

La mayoría de los fieles de otras iglesias (mostrando educación) debieron soportar esas visitas indeseadas y el tono irrespetuoso de los sajofitas enseñados así, a sentirse superiores frente a cualquier miembro de otra denominación o creencia. De la misma manera, los “falsos” debieron soportar insultos a sus creencias, burlas a sus prácticas religiosas y desprecio a su fe.

Las “victorias” logradas contra los falsos también enardecían y daban cohesión a las juventudes sajofitas. Triunfos que se cacareaban en los servicios de alabanzas donde se enaltecía la supremacía luzmundana sobre las “pobres doctrinas de los falsos”.

Este discurso es uno de los ingredientes que han favorecido el crecimiento de la iglesia de la familia Joaquín.

Con el “apóstol” Samuel el discurso se fortaleció con la llegada de la prosperidad material que Samuel impulsó. El discurso fue un valiente aliado para el impulsar el desarrollo de templos más grandes, de eventos masivos, de organizaciones de profesionistas, de más colonias Hermosa Provincia y la expansión de su evangelio: “Somos el pueblo escogido, Dios quiere que nos expandamos. Que vivamos bien, que tengamos una carrera. Que el mundo no nos vea del hombro para abajo, que sepan que pertenecemos a esta iglesia por ignorantes. El pueblo de Dios merece lo mejor. Si los idólatras tienen, ¿por qué no nosotros que somos los hijos de Dios? Luchemos contra los falsos, los pobres que andan en tinieblas, ignorantes de la verdad.” El mismo Samuel dijo del Papa Benedicto en su visita a Silao, Guanajuato, México: “La bestia ha despertado con sus garras”. Podríamos llamar a este discurso de muchas maneras, pero definitivamente NO lo etiquetaríamos como discurso de amor.

La Luz del Mundo ha fortalecido sus filas y ha enajenado las mentes de sus fieles con este discurso durante décadas tres veces al día sumado por supuesto a la lealtad al “apóstol de Jesucristo”. El que no crea en él, es una doctrina oficial, está muerto en vida, no tiene posibilidad de alcanzar la salvación y se dirige a la muerte eterna. De hecho, uno de los ministros de Samuel el finado Lee Minemann dijo durante las exequias de su líder que los que no creen en él (apóstol), “Deberían ser raeados (eliminados) de sobre la faz de la Tierra”, y dijo también “son dignos de muerte”.

Lee Minemann – Diciembre 2014

Discurso de odio contra los apóstatas

Siempre sabrás qué pasará cuando decidas ser miembro de La Luz del Mundo, pero no tendrás idea alguna de lo que pasará si decides confesar después que no crees en Naasón como apóstol y en su iglesia como verdadera.

Nosotros sí.

En esta iglesia no solamente dices “ya no creo” y te vas.

En la iglesia tú puedes cometer cualquier pecado, hasta homicidio, pero si permanece en ti la “obra perfecta de la elección” (creer en Naasón) puedes alcanzar perdón y salvación. Tu familia te llevaría de comer y te visitaría en la cárcel que te tocara, hasta te escondería como a Azalea Rangel si fuese necesario. ¡Ah! Pero si has dejado de creer en el “ungido del Señor”, si ya no consideras que LLDM es “la única iglesia verdadera” ya te fregaste. No tienes perdón en esta vida ni en la venidera. Dejar de creer te convierte de modo inmediato en “enemigo del Siervo de Dios”. Porque, al confesar que no crees que sea un “auténtico apóstol” estás diciendo que que es un mentiroso, y por ende, mentirosa la iglesia que él sostiene mediante las doctrinas que le han sido reveladas. Te has vuelto enemigo de Dios. Claro, del dios de la Luz del Mundo

Ahora eres una fruta podrida. Eres un cáncer que hay que erradicar para que no contamines a los miembros sanos del cuerpo. Eres un virus “peor que el Ébola”. Todo hermano que sepa de tu apostasía tiene obligación de delatarte con tu pastor. Éste intentará hacerte entrar “en razón” con un amor que está lejos de sentir, y tan pronto confirme que has perdido la fe o nunca la tuviste, comenzará el linchamiento moral, o religioso, -como gustes llamarle- frente a toda la Iglesia. A este discurso de odio público seguirán las acciones de odio para contigo y tu familia si es que ella está de acuerdo contigo.

Comienza en el templo, con predicaciones sobre la apostasía. En internet tenemos varios ejemplos de los discursos de odio contra los que niegan la fe en los apóstoles de la familia Joaquín.

Donde consideren que haya el brote de un apóstata, los ministros llenarán sus predicaciones de frases llenas de odio como las siguientes:

  • A los apóstatas hay que entregarlos a Satanás.
  • La vida del impío es perversa.
  • El apóstata es mentiroso, calumniador, malagradecido.
  • Tienen envidia del varón de Dios.
  • Aquel que come con el apóstata participa de sus malas obras, hay que apartarse de ellos.
  • No te sientes con el escarnecedor, no convivas con la serpiente.
  • Naasón a su hijo Adoraím: “Si algún día piensas en superarte en el mundo, ese día tu padre morirá para ti, y tu madre te cerrará las puertas”.
  • El pastor naasonista Carlos Montemayor dirigió estas palabras llenas de auténtico odio a los que (según su criterio) se expresan de Naasón: “Maldito tú y toda tu casa por hablar contra un siervo de Dios”.
  • “Ojalá Dios los raera (a los apóstatas) de la faz de la Tierra porque son hombres dignos de muerte”. Pastor Lee Minemann
  • “Impíos, los apóstatas como veneno de serpiente, hasta escalofrío da cuando vemos que se acerca una víbora, y si podemos le pegamos en la cabeza. Pero es mi hijo, mi padre, mi madre, ¡pues el señor los reprenda! El (apóstata) nació para ser hijo de perdición. Ya están desechados de la mano de Dios. Enemigo de la “elección” de Dios, si es enemigo de Dios… no puede ser” – Pastor Elías Durán
  • Debo ser enemigo de un apóstata, debo pelear a quien atente contra mi fe.
  • Aborrézcolos (a los apóstatas) con perfecto odio.
  • El amor no está condicionado a los que concuerdan con nosotros.

Así es exactamente del DISCURSO DE ODIO contra los miembros que niegan la fe. En público te señalan. El pastor le indica a tu familia que deje de dirigirte la palabra, te negarán los servicios espirituales: presentación de enfermos, te quitarán los privilegios, oraciones, obra, etc. Y todos tus amigos tendrán la indicación del “espíritu de Dios” de alejarse de ti. Recuerda, eres como la gangrena.

Así que si dejas de creer o nunca creíste, tienes tres posibles escenarios para seguir adelante:

  1. Te alejas sin decir nada. Solamente te alejas y dejas de asistir.
  2. Expresas con valor que ya no crees. Sufres el linchamiento social, mueres para la iglesia. Tratas de convencer a tu familia, alguno de ellos te delata. Pierdes a tu familia, a tu cónyuge o a tus hijos. Inminente divorcio o separación, ya que para los naasonistas la lealtad a Naasón está por encima de absolutamente todo. Por donde quiera que te vean los luzmundanos te voltearán la cara si te va bien, harán gestos desagradables, si llegas a expresar lo que crees es posible que te arriesgues a una agresión física. La parte de tu familia que se queda, también sufrirá el rechazo de parte de la iglesia por la pura sospecha de que sean apóstatas como tú.
  3. Continuas para no sufrir el linchamiento social, finges creer, asistes poco y logras llevar una vida tranquila aunque interiormente sufras los cultos, ofrendes, y asistas de blanco a los cultos mitineros para no perder lo que más amas, a tu familia.

Y nos hemos quedado cortos. Si se te ocurre publicar las razones de porqué ya no crees en LLDM y su “apóstol” en alguna página de internet o red social, -máxime si son delitos o faltas graves a los Derechos Humanos- te descalificarán, publicarán todos tus defectos, errores y pecados que te conozcan. Los pastores y miembros de tu círculo de amistades, inclusive te inventarán lo que puedan para lograr DESCALIFICAR tu testimonio: “Se fue por envidioso, por impío, porque no quiso sujetarse, por ladrón, por homosexual”, “Se fue por lesbiana, porque quiso ser honrado como un ungido”, y por varios etcéteras. La finalidad es desacreditarte para que no seas un ejemplo a seguir.

De estos hechos, estamos viendo muchos ejemplos, ya que muchos exlldm están publicando sus testimonios actualmente y la estrategia de la jerarquía de la Iglesia es sencilla: descalificar, descalificar y descalificar.

Ese es el Discurso de Odio en La Luz del Mundo. Una iglesia que se caracteriza más por su bonanza constructiva que por el amor entre sus fieles.

El camaleón cambia de color: VICTIMIZACIÓN

Apartir de junio del año pasado, -después de haber disfrutado años de bonanza económica y expansión internacional- parecía que los estragos de aquel penoso 1997 se habían superado. Una iglesia fuerte económicamente, fuerte en membresía, fuerte por las alianzas políticas con los partidos en el poder y muchos miembros repartidos en importantes puestos de gobierno.

Pero 22 años en que su discurso de odio no cesó, ni se limitó.

Tanto así que existen muchas pruebas de cómo educan a los miembros a odiar a los que no creen como ellos basados en interpretaciones bíblicas del Antiguo Testamento. Tanta pujanza e impunidad social les dio la confianza para continuar con sus estrategias anticristianas violando aún Derechos Humanos básicos. Jamás imaginaron que tendrían que enfrentar nuevamente las mismas situaciones de 1997 pero a mayor escala en junio de 2019.

Ante la avalancha de información negativa que los medios fueron publicando sobre el arresto de Naasón, como estrategia los abogados “apostólicos” sugirieron dirigir la atención de los medios a la feligresía. “Usemos de escudo a la Iglesia”, “Digamos que el fiscal Becerra desató una ola de violencia contra los fieles al llamarlos ignorantes”, “Hagamos que la gente se sensibilice ante el ataque de los medios que provoca intolerancia hacia nosotros”, “Documentemos y denunciemos ante las organizaciones de Derechos Humanos la ola de discriminación y de odio que generó el Fiscal y los medios de comunicación, quizá se detenga esta guerra contra nosotros, victimicémonos”.

Sara Pozos y el discurso de odio

La vocera no tan oficial y no tan informada de LLDM comunicó su postura (y la de su iglesia) en Milenio Jalisco y nos hizo una reseña bastante acertada sobre lo que es el discurso de odio: https://www.milenio.com/opinion/sara-pozos-bravo/columna-sara-pozos-bravo/twitter-y-el-discurso-de-odio .
Lo que no nos dice, es cómo este mismo discurso ha existido desde sus inicios en la Iglesia donde nació.

A partir de entonces, surge una desesperada carrera por detener la información masiva que los medios comienzan a descubrir a la sociedad sobre diversas situaciones de la Iglesia: los crímenes imputados a Naasón y también a sus ministros, el tráfico de indocumentados, los negocios de la familia Joaquín, las cuantiosas ofrendas solicitadas a los hermanos, los incondicionales, los guardaespaldas apostólicos armados y los testimonios de Sochil Martin, la cereza del pastel.

¿Cómo detener todo esto?

¡Utilicemos a la Iglesia de escudo! De hecho, en una de las primeras audiencias realizada en Los Angeles, los líderes de la Iglesia llevaron a algunas personalidades simpatizantes de la Iglesia -entre ellas a José María Muriá cronista de Guadalajara- para hablar a favor de ésta, de sus logros, de su buen papel en la sociedad, pero el juez no quiso escucharlos, por una buena razón: la inculpada no era la iglesia, sino Naasón.

Entonces, fracasados en su intento de presentar “testigos” que hablaran a favor de LLDM, el vocero Silem García y los Obispos comenzaron una campaña para crear un ambiente de intolerancia, de ODIO que no existía, hacia la iglesia. De la noche a la mañana, y por una temporada lograron reunir más de mil denuncias (según sus siempre alegres cifras) ante CONAPRED donde se probaba (según ellos) que las afirmaciones de Xavier Becerra habían desatado “un clima de intolerancia” hacia los pobrecitos hermanos de La Luz del Mundo.

Y así como inició la temporada de denuncias de “crímenes de odio”, también desapareció.

De victimaria a VÍCTIMA

Mientras tanto, la más cultivada en letras de los voceros o auxiliares en el Ministerio de Relaciones Públicas de LLDM, Sara Pozos, seguía desde su trinchera hablando contra el “discurso de odio”, contra la discriminación, contra la intolerancia religiosa y acuñando otra frasecita ridícula: “RESPETO ABSOLUTO”. Ridícula viniendo de quien durante toda su vida, -como cualquier luzmundano encumbrado- jamás ha sabido lo que es respeto a la fe de los que no creen como ella.

Ahora sí, La Luz del Mundo es la víctima. Ahora es una “minoría”, es una iglesia que ha predicado el amor, la paz, la tolerancia hacia todos los que no creen como ella, una asociación religiosa que respeta las leyes y las obedece. Una pobre desvalida que está sufriendo el ataque inmisericorde de fanáticos del Opus Dei, de fiscales católicos que no respetan, de medios de comunicación “amarillistas”, sin ética, inmorales, pseudoperiodistas y de religiosos que quieren impedir su “exponencial” crecimiento.

Las iglesias evangélicas y protestantes,
no ven con odio a LLDM.
Más bien con pena, compasión y quizá, con lástima…
porque sufre las consecuencias de poner la fe en un hombre.

Pero no es la Iglesia quien decide las estrategias, aunque Silem García haga parecerla como una institución democrática y no teocrática totalitaria. Son los líderes que gobiernan en lugar de Naasón quienes piden a los fieles que se victimicen, y después que ya no se victimicen, que se quejen de intolerancia y luego que ya no se quejen de intolerancia, o que publiquen en redes sociales sus títulos universitarios y luego que ya no los publiquen.

Lamentablemente la iglesia está enseñada a obedecer sin razonar, por el resultado de una confianza y lealtad absoluta al apóstol que consideran REY. En LLDM se obedece, y nada se cuestiona, como lo dijo Samuel Joaquín en una de sus seudocartas apostólicas.

Este es el juego de los líderes actuales de LLDM. El discurso de odio ha sido su doctrina desde siempre, y ahora se presentan como víctimas pero del odio del vecino. Durante décadas se han alegrado de que los medios publiquen y exhiban los defectos y errores de iglesias como la católica y sus sacerdotes y ahora exigen que las demandas sólo se ventilen en tribunales. En sus casi 100 años de existencia no han mostrado siquiera respeto a las demás confesiones, y ahora exigen respeto ABSOLUTO.

El odio que LLDM recibe, sólo es el que sembró en todos aquellos de los que humilló, abusó y envileció.

Nada más.

NO existe discurso de odio hacia LLDM más que aquel que está cosechando de los fieles a los que maltrató, humilló y abusó durante toda su existencia. La población de ajenos a esta fe no genera maltratos hacia los fieles, todo lo contrario, para el mundo evangélico, protestante y católico, LLDM se ha vuelto un tema de compasión y a veces de lástima. Las congregaciones cristianas de los países donde más miembros tiene LLDM reconocen que por la misma situación que pasa, nadie debe poner su fe, su confianza y su lealtad en ningún ser imperfecto sobre la Tierra, y lo han aprendido de ese mismo libro que los naasonistas llama “letra muerta”.

La intolerancia y discriminación de la que se proclama objeto LLDM solo existe en la imaginación de los voceros, dentro de sus templos contra sus propios miembros y contra las iglesias que no creen como ellos.

Tampoco existe persecución, ni intolerancia hacia la iglesia. No más de la que existe contra otras denominaciones cristianas en Latinoamérica. El odio, la intolerancia y la discriminación de la que se proclama objeto La Luz del Mundo, solo existe en la imaginación falaz de los voceros, de los abogados “apostólicos” y también dentro de sus templos y sus colonias. Existe para usarse en contra de los que no son de su fe y contra sus propios miembros que han decidido no creer más en ese extraño ente-espíritu-doctrina llamada “la elección”.

Así que, seóres voceros LLDM. Dejen de hacer drama, de tirarse al piso, de hacer “investigaciones” y publicarlas en columnas-trincheras para exigir respeto absoluto de la sociedad, de los medios y de las demás religiones.

El único odio es el que ustedes tienen, es el que los hace levantarse, el que los impulsa a seguir adelante con su trabajo que es esparcir una nube densa de mentiras para que la iglesia y la opinión pública no conozca la verdad.

Odio que escupen hacia los que hemos dejado de creer y que lo externamos de alguna forma. Ese sí es verdadero odio. Odio absoluto, es el que dirigen hacia Sochil Martin por tener el valor de delatar los delitos que cometiera inducida por el siervo. Odio que muestran hacia los periodistas, hacia los fiscales que llevan el caso de su líder, hacia los jueces. Odio es dividir familias, enfrentarlas. Odio es linchar públicamente a los que han decidido confesar que no creen y sus razones. Odio es agredir verbal y físicamente a los que ustedes llaman apóstatas, cuando deberían reconocer que le deben a un APÓSTATA su fe y su esperanza, ya que Eusebio Joaquín apostató de la fe católica y de la fe IECEísta.

Dejen de proferir maldiciones contra los que hacen uso de su libertad de expresión y sean cabales, no finjan lo que no son, dejen de ser hipócritas aunque eso sea casi imposible por no ser su naturaleza.

Los que hemos salido de entre sus filas, podemos seguir viviendo con el odio que ustedes nos dedican, porque al salirnos, pudimos aprender a amar de verdad a nuestros semejantes y, aunque fuera cierto que nos odian más de cinco millones, siempre será mucho más grande el amor que Dios nos ha mostrado al sacarnos de esa asociación religiosa que puede ser todo, menos Iglesia de Jesucristo.

Y recuerden, que la característica más importante de la iglesia de Jesucristo, es el amor entre sus integrantes, y ustedes, carecen de ella.

Así ha sido, así es, y siempre así será.

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