Por Moisés de la Fuente

El triunfalismo exacerbado esconde una gran derrota.

No pasó más que media hora después de que me enterara por los medios que habían desestimado unos cargos en contra de Naasón Joaquín, cuando muchos de los fanáticos naasonitas atiborraron mis redes sociales para reírse, burlarse y tratar de restregarme la supuesta victoria, con frases como: “jajaja!, “amargado”, “te mandaremos vitacilina para el ardor” y “ustedes perdieron, ganó La Luz del Mundo”, “dile a los tuyos que…”

Pensé que ya habíamos dejado claro en este mismo blog que los que hemos salido de La Luz del Mundo (gracias a Dios) no nos salimos buscando otra iglesia “verdadera”, u otro “verdadero” siervo (ya habíamos aprendido la lección). Mucho menos nos volvimos “siervos de Dios” de nadie (conscientes de la gravedad que significa). Los miles que hemos salido de LLDM decidimos tomar cada quien su camino, y algunos de nosotros decidimos compartir las verdades cristianas en relación a la religión que abandonamos. Tan respetable como haberse quedado a perseverar en ella.

Espero que ya haya quedado claro, aunque conociéndolos, deberé darles la cátedra de nuevo. Muchos lldm son buenas personas (que merecen todo mi respeto), pero hay cada fanático que hay que dejarles claro cómo masca la iguana en esto del luzmundanismo.

Como la gran mayoría de los mexicanos, desconocemos mucho del sistema legal en Estados Unidos, (de hecho los propios mexicanos desconocemos el nuestro). Y esa ignorancia sumada al escaso uso de neuronas, provoca que algunos LLDM hagan el ridículo cuando se trata de opinar en esto del caso que lleva el hermano Naasón en California. De hecho, pensé que ya lo habían aprendido en los 10 meses que van desde el arresto. Por ejemplo, hubo muchos naasonistas que al día siguiente de su arresto decían que ya había salido, pero que no lo anduviéramos contando, y de ahí en adelante pudimos escuchar toda una galería de mitos digna de los hermanos Grimm: “muchos que se convierten”, “presos que hacen valla”, “himnos de coros celestiales que se oyen por la noche”, “reclusos que casi caen en “bendición”, y los del Consejo anunciando que “ya casi sale” antes o después de cada audiencia. Peor aún, doña Sara Pozoles vocera oficialosa anunciaba en su Facebook que con la inminente liberacion de Naasón, pronto estaríamos ante el “acontecimiento más importante de la historia del Cristianismo”. Otros más deschavetados (como el desagradable ministro Carlos Montemayor) anunciaron en sus redes que los temblores de tierra y la misma pandemia, eran la venganza del Dios luzmundano por haber arrestado a “su siervo”.

Y total, nomás para vergüenzas sirvieron algunos de los naasonitas. Por más que los Obispos les decían que calladitos se veían más bonitos, siempre se escaparon varios borreguitos del corral (o corderitos, si lo prefieren).

Pero las fantasías no terminaron ahí, hubo otros hermanitos que decían (entre ellos los voceros): “quieren detener el avance imparable de LLDM”, “creen que si arrestan a NJ detendrán la obra de Dios”, “el fiscal es del Opus Dei y odia a LLDM”, vaya, toda una conspiración mundial en contra de la religión orgullosamente mexicana restaurada del orgulloso cristianismo judío del primer siglo. (¡sí, cómo no!).

Lamento desilusionarlos amiguitos, pero eso no significa que no los comprenda; digo, no es fácil después de varios años con triunfotes como dedicar templotes (algunos auténticos bodrios arquitectónicos), la “conquista” de países con dos o tres mexicanos que lograron convencer por ahí, además de rematar con un homenaje-culto a Naasón en Bellas Artes, un tropezón de semejantes dimensiones como el arresto del máximo líder, debe ser todo un trancazo.

Es un verdadero golpe -por muy grande que tengas la sonrisota de oreja a oreja- que oigas en las noticias de Tenebrisa los veintitantos cargos contra el “apóstol”. Nomás échale: pornografía infantil, pederastia, tráfico de personas, violación y otras joyas que no se mencionan ni entre los gentiles. Y todo eso después que te han enseñado que el “apóstol” es santo, puro, recto y ¡perfecto! No pues, a cualquiera lo tira. Yo lo vivi con “papi” Samuel en el 97, pero esta vez, de plano, el “apóstol “no se anduvo con pichicateces, se fue a lo grande, nada menos que con más de 20 cargos penales y en un país como los Estados Unidos donde tiene fama de que no se andan con cuentos.

Hasta los católicos se persignaron del susto.

Pero no, para los fanáticos de LLDM que buscan un costal de box donde desquitar su coraje, que quede claro que los que fuimos aaronitas, sajofitas o naasonitas y que andamos por aquí no tuvimos nada que ver. Se los juro por la Elección. Digo, no nos consultaron ni recabaron firmas para hacerlo. Ni nos pidieron opinión o entrevistas para ello. Y el cuajo se nos cayó igual que a ustedes cuando nos enteramos.

Así que, en buena onda, como Pilatos nos lavamos las manos. Nadie de los que publicamos aquí, que yo sepa, es Jane Dou de cualquier número, el que tú quieras. Aunque eso no significa que no tengan nuestro apoyo moral, o que no nos dé gusto que haya pasado. Lamentablemente, situaciones como las que mencionan en sus acusaciones se llevaron y se llevan cabo detrás de la cortina religiosa seudocristiana que significa La Luz del Mundo. Y siempre será buena hora para que se demuestre la realidad.}

De cualquier forma… Naasón no es apóstol.
Ni dentro, ni fuera, ni inocente, ni culpable.

Entonces, queridos amiguitos, no somos parte del equipo del Fiscal, no acusamos al hermanito Naasón, no somos oficiales de policía, y por lo tanto, tampoco cateamos su humilde casita en Los Ángeles. No somos los investigadores que revisaron sus dispositivos electrónicos y tampoco somos los guardias que cerramos la “celda apostólica”.

Resumen, no nos agarren odio por eso, porque, además, no le dijimos al siervo que se echara a un barranco, él solitito se metió en problemas y la justicia gringa solo está haciendo su trabajo. La cual respetamos de verdad (no como otros) y deseamos que al final haya justicia genuina. Aunque para justicia perfecta, solo Dios.

Para los que escribimos algunas netas aquí, si el hermanito Naasón sale de prisión pues, ni modo, la justicia gringa sabrá por qué. Si sigue en prisión, el mismo sistema de justicia tendrá sus razones (mismas que seguiremos con atención como hasta ahora). Pero como no fuimos quienes lo metimos a la cárcel con esperanza que ahí se quedara por la eternidad, no perdemos si sale de ella. Tampoco haremos una verbena popular si se queda ahí.

De cualquier forma el hermanito Naasón no es apóstol. Ni dentro, ni fuera, ni inocente, ni culpable

Y La Luz del Mundo es de todo, pero no la iglesia verdadera de Jesucristo. Suena fuertecito, ya lo sé, pero lo que ha evidenciado todo lo que se ha ventilado en casi un año, es que, detrás de esos templos tan bonitos y esos coros tan monumentales, existe un liderazgo con una vida que más que de santidad parece una mafia familiar. Eso es lo que ha arrojado a la opinión pública tanto escándalo en menos de un año. Y todo esto no cambiará porque se desestime un caso por un error administrativo.

Y como nosotros no lo metimos, y como nosotros no apostamos con ningún fanático a que no salía, pues no somos perdedores si sale de prisión. Aunque, siendo francos, quien ha perdido es La Luz del Mundo. Los mismos voceros lo reconocen cuando piden que al terminar este episodio los medios “limpien” el buen nombre de su apóstol con el mismo ahínco con el que publicaron detalles de los escándalos de su arresto y demás actividades ilícitas.

El discurso triunfalista luzmundano oficial es que todos los fieles deben verse felices, triunfalistas y tomarse las selfies entregando despensas con una sonrisota de hombro a hombro. Pero, sinceramente, el ranazo sufrido después del homenaje naasonita en Bellas Artes, dolerá durante muchos años, y LLDM tardará en recuperarse de él (sobre todo su imagen pública), o un mucho más.

No puedo negar que me da gusto que se haga justicia, pero los cristianos creemos que Dios es soberano. Si sale, es porque Dios así lo permite, y si se queda, también. Nuestro compromiso en este blog es, repetimos, exponer la verdad cristiana en relación a las doctrinas de La Luz del Mundo.

Y esa misión, no cambia, ni cambiará.

Al fin, que alguno o alguna deje el luzmundanismo, no es nuestra decisión, es asunto que solamente le compete a Dios. Nosotros solo hacemos lo que consideramos nuestro deber. Dios les bendiga, les guarde y nos siga dando entendimiento a todos.

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